El ALBA de una nueva Europa

por contropiano.org

Roma, 13mar2015.- Una abarrotada audiencia ha seguido hoy con gran atención la iniciativa organizada por el Movimento 5 Stelle en el Auditorio Sandro Pertini de la Cámara de los Diputados. El encuentro ha presenciado la participación de algunos exponentes del Movimento 5 Stelle como Di Stefano y Di Battista, el periodista Gianni Minà, intelectuales militantes – como Luciano Vasapollo y Joaquín Arriola – y  numerosos representantes de las embajadas de los países de ALBA.

Una iniciativa que a partir del proceso de ruptura que se produjo en América Latina en las últimas décadas respecto a la asfixiante dominación económica estadounidense y a la dolarización de las economías, propone un proceso de ruptura con la Unión Europea que libere a los Pigs – los países “cerdos” objetos de políticas de austeridad desde hace casi una década – de la intolerable jaula representada por una moneda- el Euro – y de algunas instituciones- la UE, la Bce, Troika- al que los participantes de la iniciativa han respondido explícitamente.

Al empezar la reunión el parlamentario Manlio Di Stefano ha hecho hincapié en “ La insostenibilidad del sistema-euro para países europeos con diferentes condiciones entre ellos y los efectos de la globalización”. ¿Llegados a este punto, se puede hacer algo más? A esta pregunta Di Stefano ha contestado citando el ejemplo de los países del Alba Latino Americana.“Por tanto los ciudadanos italianos también pueden debatirse entre otras posibles hipótesis”. Importante el momento en el que ha afirmado que el M5S quiere convertir todo esto en actos legislativos.

El debate ha sido abierto por Gianni Minà, atacando y poniendo en la picota una política e informaciones continentales que presentan desde hace tiempo las revoluciones latinoamericanas desde el punto de vista de los intereses políticos y económicos dominantes, describiendo a los líderes y los procesos de liberación como folclóricos en el mejor de los casos, populistas o incluso dictatoriales. “Estoy aquí para aprender”, ha dicho Minà, refiriéndose a la propuesta de la creación en el área del Mediterráneo de una alianza de países que se liberen de la dominación del capital franco-alemán repitiendo un proceso ya completado en América Latina en los tiempos de la ruptura con Alca  que los Estados Unidos querían imponer al tradicional “patio de casa”. Minà ha recordado de forma eficaz que si en el Mediterráneo es la Troika europea – Bce, Comisión Europea y Fondo Monetatio Internacional – la que dicta las leyes e impone el interés del más fuerte, antes de la valiente y eficaz formación de Alba en América Latina era otra Troika – formada por Washington, El Banco Mundial y el FMI – la que devastaba las economías de esos países.

Después de Minà llegab el turno de Luciano Vasapollo, docente de Economía de la Universidad La Sapienza y exponente del Centro de Estudios de Transformaciones Económicas y Sociales. Vasapollo ha reivindicado el principio, al menos desde hace cinco años de un debate científico y político en un área euromediterránea alternativa a la Unión Europea y al Europolo, enganchado a las dinámicas del sindicalismo de base y a los movimientos sociales. En el libro “il risveglio dei maiali”, que Vasapollo he escrito con Joaquin Arriola y Rita Martufi (traducido y publicado en diversos idiomas) y junto a otros pocos intelectuales militantes a nivel europeo, han comenzado a proponer la ruptura de la Unión Europea y la formación de un Alba euromediterránea como vía de escape radical pero creíble a una crisis de modelo de producción capitalista de carácter sistémico. Una propuesta que considera necesaria la salida del euro no de un solo país, cuya economía se dañaría inmediatamente con ataques especulativos, y tampoco para volver a la vieja moneda nacional, que tendría resultados desastrosos. Lo que se propone es una alianza de países – aquellos de la costa sur del Mediterráneo, los más debilitados por el euro y por las políticas rigoristas impuestas por Alemania durante estos años y orientadas a construir una periferia dentro de la UE que proporcione al centro mano de obra barata y absorba los productos exportados de Berlín – que rompa con la moneda de unión europea con el mecanismo de dominación económico – política de la Unión Europea para construir otro grupo de países, con una propia moneda común y un sistema basado en la complementariedad y el equilibrio. Para ello, ha explicado Vasapollo, es necesario que los bancos se nacionalicen así como otros sectores claves de la economía como las telecomunicaciones, la energía o los transportes, para dar al sector público y al estado la capacidad de intervenir en campo económico para contrastar los efectos de la crisis y los intereses de las grandes potencias.

Sobre el mismo tema intervino Joaquín Arriola, docente de economía de la Universidad del País Vasco y coautor del ensayo sobre los Pigs y el Alba mediterránea, el cual ha recordado que las distorsiones causadas por la introducción del euro se palpaban ya antes de que la moneda única entrara en vigor. Arriola citó un episodio que se remonta a 1996, cuando el premio Nobel Modigliani en Bilbao en el transcurso de una conferencia pública lanzó una vehemente alarma sobre las nefastas consecuencias provocadas por la introducción de aquella que llamó “la moneda alemana”, es decir el euro. Muchos, incluso de izquierda, pensaron que la moneda única aceleraría un proceso de creación y refuerzo de una Europa federal, democrática y progresista que en realidad nunca llegó a nacer, dando paso a una madrastra agresiva y autoritaria de cara a varios de los pueblos que la conformaban. Hoy la UE es un “organismo construido en base a los intereses de las clases y de los países dominantes y del egoísmo de las potencias” ha acusado Arriola, según el cual, la moneda única ha sido utilizada por Francia y Alemania para reforzar las propias economías y el propio poder. En particular Alemania ha usado el proceso de unificación de Alemania y de su expansión en Europa oriental después de la caída del bloque socialista. Desde hace años Berlín utiliza una fachada política de dumping para favorecer y promocionar los propios productos y las propias exportaciones desertificando así las economías de los países de la costa mediterránea destinadas a la mera importación de mercancías y maquinarias alemanas. Por otra parte Alemania es el único país entre los más importantes de la UE que durante estos años no ha visto disminuir su tejido industrial. En referencia al duro pulso entre la troika y Atenas, Arriola ha afirmado que Syriza se equivoca al pensar que podemos contrarrestar la austeridad y reducir los efectos de las políticas impuestas por troika sin cuestionar su propia permanencia dentro de la Eurozona y sin bloquear del todo los procesos de privatización bloqueados sólo en parte por el nuevo ejecutivo.

El cierre de la sesión matinal lo daba Alessandro Di Battista, Vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara por el Movimento Cinque Stelle, que nos ha dejado reivindicar el carácter “post-ideológico” de la identidad de su movimiento, señalando la posibilidad de sacar adelante una batalla común por una propuesta capaz de construir en nuestro país y en el resto de Europa una alternativa a la sumisión de troika y a la austeridad. Incluso Di Battista, entre los aplausos en sala, comenzó afirmando que si bien es importante la victoria de Syriza en Grecia podría convertirse en un punto muerto si el nuevo gobierno no toma nota de la imposibilidad de respetar su programa electoral dentro de los vínculos impuestos por la Eurozona. “Prensa y política afirman – ha recordado Di Battista – que si nuestros países abandonaran la moneda única nuestras economías se derrumbarían: la desocupación aumentaría, las exportaciones se colapsarían, la deuda explotaría…exactamente lo que está sucediendo desde hace años en los Pigs integrados en la zona Euro”. Según Di Battista, que ha atacado el Jobs Act y la TTIP que dan mano libre a las empresas a costa de los trabajadores, la Europa del Sur debe “hacer cártel” como hicieron en su momento los países de América Latina y construir un nuevo grupo de países que funcionen con parámetros económicos y políticos completamente diversos de los que han sido impuestos hasta ahora por la UE. “¿Donde está el Sel, donde están las minorías del Pd, esas donde hay un Fassina que al principio era consulente del Fmi y ahora dice estar contra  troika y a favor del gobierno griego?” ha preguntado Di Battista, quién ha defendido la propuesta de una renta de ciudadanía criticando al que define la medida populista negando la existencia de una cobertura económica para garantizarla. “¿Cómo es posible que cuando es necesario comprar los F35 la cobertura financiera se encuentra siempre pero cuando nosotros proponemos una renta para los trabajadores precarios y desocupados nos acusan de representar la figura de asistentes sociales?”. Aplausos para Di Battista incluso cuando ha afirmado que es necesario «un banco público nacionalizado que emita e imprima la moneda. Es un modo para dar a un pueblo, a un gobierno, un poder: una política monetaria, fiscal. Son los instrumentos para salir de la crisis, jugárnosla, todos lo hacen, pero hoy todavía no tenemos este poder». En la segunda sesión del convenio tomaron la palabra las embajadas de los países latinoamericanos que han dado vida a ALBA.

Además, con el convenio de hoy se ha inaugurado un importante espacio político que puede convertirse en el camino concreto de una batalla para jugar en todos los niveles – desde las calles al parlamento, desde los puestos de trabajo a los territorios – en torno a una hipótesis de ruptura de la jaula de la Unión Europea y de la Eurozona y a la constitución de un área alternativa euro-mediterránea.  La asunción de responsabilidad sobre esto por parte del M5S no es algo secundario. Queremos decirlo proponiendo de nuevo una radiante observación de Perry Anderson: “los movimientos de derecha no tienen problemas en reivindicar abiertamente la salida del Euro como del juego monetario de la austeridad que el neoliberalismo exige. Los movimientos de izquierda también denuncian los efectos de la moneda única, pero sobre el Euro únicamente dan largas, sugiriendo en el mejor de los casos varias maquinaciones para aliviar los rigores. Éstos tienden a sufrir dos inconvenientes políticos: son técnicamente demasiado complicados para ser inteligibles para la mayoría y no tienen prácticamente ninguna posibilidad de aceptación por parte de Bruselas o Frakfurt. En comparación, las llamadas definitivas de deshacerse del Euro no son todavía comprensibles por todos, pero realísticamente hablando, más plausibles como posible escenario. Además la izquierda está en desventaja también aquí.  Si la izquierda en Italia y en Europa no quiere permanecer eternamente en desventaja, es momento de que adquiera el valor político necesario para conseguir – y no la derecha – el punto de referencia popular y generacional de la ruptura con la jaula de la Unión Europea. 

L’ALBA di una nuova Europa!

da Commissione Esteri M5S 

Cos’è il modello ALBA-TCP? Dove e perché nasce? Cosa c’entra con l’Euro e con le proposte del M5S per l’Europa del Sud?

Siamo lieti di invitarvi al convegno dal titolo “L’Alba di una nuova Europa” che si terrà venerdì 13 marzo 2015 a partire dalle ore 10:30, presso la Nuova Aula del Palazzo dei Gruppi Parlamentari in via di Campo Marzio n.74, Roma.

Interverranno:

Gianni Minà – giornalista e scrittore
Luciano Vasapollo – docente di Economia (La Sapienza) e direttore del centro studi Cestes
Alessandro Di Battista – Vicepresidente Commissione Affari Esteri M5S
Joaquín Arriola – docente di Economia (Universidad El País Vasco)

Illustreranno il modello ALBA:

Bernardo Álvarez – Segretario Generale ALBA
Carlos Romero Bonifaz – Senatore della Bolivia
Veronica Rojas Berrios – Viceministro Affari Esteri del Nicaragua
Alba Beatriz Soto Pimentel – Ambasciatrice di Cuba in Italia
Juan F. Holguín – Ambasciatore dell’Ecuador in Italia

modera Manlio Di Stefano – Capogruppo Commissione Affari Esteri M5S

In chiusura è previsto un dibattito aperto a giornalisti ed esperti

Chi tra voi fosse interessato, è pregato di compilare la seguente richiesta di partecipazione: http://goo.gl/forms/dOrJQCwsKm

ATTENZIONE A QUESTE POCHE REGOLE:
– I posti disponibili sono 50 (li selezioneremo secondo il criterio cronologico delle adesioni)
– Soltanto coloro i quali riceveranno una mail di conferma da parte dello staff avranno l’accesso garantito (gli altri potranno presentarsi ugualmente ma senza garanzia di accedere all’aula)
– Compilare il form in tutte le sue parti
– Presentarsi alle ore 09:30 con un documento di identità valido
– Gli uomini dovranno indossare la giacca
– Vietato portare macchine fotografiche o telecamere
– Non è consentito l’accesso ai minori di anni 14
– I minori dai 14 ai 17 anni dovranno essere accompagnati da un adulto

Per ulteriori informazioni scrivere a carlo.randazzo@camera.it

Passate parola!

Argomenti per il dibattito/2: l’esempio dell’ALBA latinoamericana

a cura di Davide Angellili, nuestra-america.it

In questa sostanziosa e  incalzante intervista discutiamo con il Professor Luciano Vasapollo[1] della “Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra America”: un processo d’integrazione regionale tra paesi che stanno attuando diverse vie al socialismo in America  Latina. Quando, nel 2004,  i governi di Cuba e Venezuela danno vita all’ALBA identificano i problemi dell’area con i modelli di sviluppo imposti dall’imperialismo, con l’attività economica delle grandi imprese multinazionali e transnazionali ed in particolare con le riforme strutturali neoliberiste imposte negli anni del Consenso di Washington. Come vedremo nell’intervista, l’Alternativa Bolivariana non rompe solamente con i precedenti modelli d’integrazione regionale di matrice keynesiana o neoliberista, bensì propone un modello altro di relazioni economiche internazionali  anticapitaliste, in cui la solidarietà rimpiazza la competizione e in cui il fine ultimo è promuovere la socializzazione dei modelli produttivi. A oggi fanno parte del processo – oltre a Cuba e Venezuela – Bolivia, Nicaragua, Ecuador, San Vincent y Las Granadinas, Antigua y Barbados e Dominica.

Iniziamo da quelle che sono le radici storiche e politiche dell’ALBA. Nel 1989 il tonfo per il crollo del muro di Berlino rimbombò  anche sull’America Latina. Si passò da un mondo bipolare ad uno in cui gli USA restavano come unica potenza mondiale e l’economia di mercato l’unico modello da seguire. Molti paesi del cosiddetto Terzo Mondo, che s’ispiravano all’Unione Sovietica come modello socialista in contrapposizione al capitalismo, furono obbligati ad abbracciare il sistema neoliberale, a tutti noto come globalizzazione. In questi anni, a livello internazionale, il governo cubano consolida il cammino socialista facendosi esempio e punto di riferimento dell’antimperialismo e della resistenza al modello neoliberista. All’interno della società cubana, infine,si apre un processo molto partecipato di perfezionamento e attualizzazione della pianificazione nel mantenimento e rafforzamento di quello che può definirsi socialismo possibile, in cui una parziale apertura al mercato senza l’accettazione delle leggi del profitto –  e quindi senza rinunciare al socialismo – diventa necessaria per garantire la sostenibilità coerente della rivoluzione cubana.

 

 Possono questa fase di transizione cubana, e soprattutto il dibattito politico che l’anima,  essere considerati l’inizio del Socialismo del ventunesimo secolo, nucleo teorico dell’Alleanza Bolivariana?

 L.V. Se vogliamo capire fino  in fondo che cosa è  la costruzione dell’ALBA e del Socialismo del – io direi meglio per o nel – ventunesimo secolo, prima di parlare di Cuba, dobbiamo analizzare la tradizione culturale lasciata da grandi intellettuali dirigenti rivoluzionari come Bolívar e José Martí[2], dalle ribellioni degli indios andini e boliviani contro l’impero spagnolo. È da qui, nel  lontano 1800, che  nasce l’idea di una grande integrazione latinoamericana come fronte comune contro l’imperialismo USA. Martí la chiamò Nuestra America, qualcun altro la Grande Patria, arrivando a quella che Che Guevara chiamava la Maiuscola America. C’è inoltre un grande filone di intellettuali, dirigenti socialisti e comunisti, latinoamericani, cui appartiene per esempio Mariátegui, che faceva del discorso dell’indipendenza e dell’autodeterminazione l’anello portante di un processo d’integrazione latinoamericana.

L’ALBA rappresenta la “mescolanza, o mezcla“, l’unione, di questi ardori che infiammano i progetti antimperialisti nel continente latino. Così arriviamo alla rivoluzione Cubana, che è la prima grande espressione di questo nel ventesimo secolo. Nasce, infatti, come rivoluzione profondamente ispirata al pensiero di Jose Martí e va via via  sempre più assumendo il marxismo come guida per la costruzione di una società migliore alternativa, libera, giusta, di uguali, in contrapposizione alla società della barbarie del  capitalismo.

È fondamentale sviscerare le caratteristiche della crisi economica profonda della fase della rivoluzione cubana nel periodo immediatamente successivo all’implosione del colosso sovietico. Si consideri oltre alla ragione che tu hai esposto, che si è pensato per lungo tempo, con una mentalità socialista eurocentrica, e tutt’oggi questo è l’approccio della sinistra europea, e in tal senso si pensò anche allora, che il modello sovietico fosse l’unico possibile di riferimento per il superamento del capitalismo. La rivoluzione bolscevica, con tutte le sue contraddizioni e difficoltà, ha avuto sicuramente il grande merito di dimostrare al mondo che fosse possibile un’alternativa reale, attraverso la pianificazione socialista, all’economia di mercato capitalista. L’URSS – è vero – nel corso della sua storia ha commesso errori, e forse anche orrori nella gestione di contesto, definibili e valutabili solo in relazione alla fase storico-politica di riferimento, perché i processi politici nella storia dell’umanità sono a volte talmente complessi da presentare anche forte contraddizioni. Ma risulterebbe superfluo analizzare l’esperienza comunista russa senza considerare che fu il baluardo nella resistenza mondiale alle barbarie del Nazismo e del Fascismo. Inoltre, dobbiamo sempre ricordare che il socialismo è una fase di passaggio, di trapasso appunto alla nuova società, e il primo errore dell’Unione Sovietica fu  proprio quello di dichiarare, in una fase in cui non si erano certo determinate le condizioni del socialismo compiuto, terminato questo processo di transizione. Un altro errore commesso dall’URSS fu quello di rincorrere il capitalismo sul campo dello sviluppo tecnologico ad uso militare e non per fini sociali. Ma rimane nell’eredità dell’esperimento sovietico la forte contrapposizione al modello di sfruttamento capitalistico, una forte redistribuzione della ricchezza e una socializzazione dei mezzi di produzione.

Con la fine dell’esperienza socialista sovietica, Cuba – che orientava l’85% del suo commercio internazionale nel COMECON – venne travolta da una grave crisi che  comportò l’esplicitarsi di quella drammatica fase socio-economica, che va sotto il nome di periodo especial, con il passaggio da un’economia di alcune scarsità alla povertà. Ciò nonostante dall’isola caraibica si alzò una voce di resistenza contro il capitalismo aggressivo a cui si consegnarono gli altri paesi, ma una voce  anche di costruzione di un socialismo diverso, perché diverse divennero le condizioni in cui necessariamente si dovette agire.

Grazie a un importante processo di modifiche, correzione degli errori, perfezionamenti, riadattamenti alle nuove condizioni nazionali e internazionali, si va verso l’attualizzazione di un socialismo dinamico pronto alle nuove sfide, nuovo perché orientato a un diverso contesto storico, economico e politico. Così  la rivoluzione cubana riuscì ad affrontare la crisi dell’economia nazionale e, allo stesso tempo, divenne un faro per tutti quei paesi che, in questo periodo caratterizzato dalla più sfrenata liberalizzazione dei mercati, soffrirono la rapacità del capitale internazionale. Non ci sarebbe stata sicuramente l’Alleanza Bolivariana se Cuba, in quegli anni difficili, non avesse resistito.

Passiamo alla storia dell’ALBA e ai primi passi compiuti da quest’alleanza politica antimperialista nel campo della cooperazione internazionale. Non si può trascendere dall’analisi di quell’interscambio di beni e servizi (cosiddetta “medici per petrolio”) tra Cuba e Venezuela, e nemmeno ci si può riferire a quest’ultimo caso nei termini di  una semplice operazione di baratto come troppo semplicisticamente viene spesso etichettato.

Centrale è la questione relativa ai prezzi delle merci scambiate: il valore dei beni transitati non viene identificato direttamente con la loro quotazione mercantile nazionale o internazionale, bensì in relazione a questa, gli viene attribuito un prezzo preferenziale che è considerato “giusto”.

Prendendo come spunto la questione del valore delle merci scambiate, qual è la relazione tra questi primi passi della cooperazione internazionale nell’ALBA e il pensiero terzomondista di Amin? Possiamo rifarci  in particolare alla teoria del Delinking di Amin, secondo cui il commercio internazionale, per favorire lo sviluppo dei paesi più arretrati, dovrebbe basarsi su una legge del valore a base nazionale e rilevanza popolare, invece che sulla legge di valore del capitalismo mondiale?

L.V. Diamo continuità a ciò di cui parlavamo prima, anche per spiegare i primi passi dell’ALBA ponendoli in una dimensione storica di contesto in cui assume pieno significato il processo. Parallelamente alla resistenza di Cuba, in Venezuela la popolazione si ribellò a un governo nominalmente non fascista, ma di matrice socialdemocratica latinoamericana, fortemente legata agli interessi statunitensi nel paese. Da qualche decennio con Rita Martufi[3] effettuiamo lunghi viaggi di carattere politico e culturale in vari paesi dell’America Latina ed eravamo a Caracas anche nel 1989, quando la rabbia del popolo esplose in una grandissima protesta contro i piani di riforme neoliberiste che avevano affamato il paese. Una rivolta per il pane, per i beni alimentari di prima necessità, passata alla storia come “El Caracazo”. Proprio in quell’occasione si affacciò in maniera dirompente sulla scena politica la figura di un colonnello, Hugo Chávez: un militare democratico e progressista che, appellandosi al pensiero e all’esempio del  patriota Simón Bolívar, si rifiutò di sparare sui manifestanti, sul suo popolo.

Nel 1992 Chávez e il suo fronte provarono una ribellione civico-militare con l’obiettivo di instaurare un processo democratico che si sottraesse ai dettami dell’imperialismo. Il tentativo fallì, così Chávez finì in carcere dove avrebbe approfondito i suoi studi sui movimenti e le teorie rivoluzionarie, sul marxismo e, insieme a quello che sarà nei suoi successivi governi lo storico Ministro della pianificazione economica Giordani, avrebbe ripreso in maniera più sistematica lo studio su Gramsci.

Mi sia concesso sottolineare che il pensiero di Gramsci è vivo in America Latina molto più che qui in Europa, dove  il comunista italiano è stato spesso bistrattato da gran parte dei gruppi dirigenti delle organizzazioni e dei partiti storici del movimento operaio.

Riprendendo il filo del nostro discorso, Chávez avrebbe vinto per la prima volta le elezioni nel 1998. Con la sua vittoria iniziò un processo democratico partecipativo, antimperialista che agli albori non era fortemente caratterizzato da un orientamento politico socialista, bensì centrato sull’eredità del pensiero Bolivariano e basato su una forte redistribuzione della rendita legata al petrolio. Aver sottratto la rendita alle multinazionali significò metterla a disposizione dello sviluppo nazionale equilibrato, socialmente sostenibile,  incentrato sugli investimenti di carattere sociale e in primis sulla lotta alla povertà, all’analfabetismo.

Chávez cominciò negli anni a guardare con sempre maggiore simpatia e affinità al socialismo cubano; tra lui e Fidel nacque quel  vincolo forte di profonda amicizia, di stima reciproca, di comunione di intenti rivoluzionari antimperialisti e anticapitalisti, che nel 2004 portò alla nascita dell’Alternativa Bolivariana. L’idea dell’ALBA era fortemente chavista e imperniata su un principio fondamentale: lo scambio solidale e complementare, fuori e contro le leggi del profitto, quindi dello sfruttamento. Un modello di relazioni economiche  che si regge, non sulla legge del profitto del mercato internazionale dettata dalla teoria dei vantaggi comparati, ma sul conseguimento del maggior benessere possibile per i popoli. La complementarità e la solidarietà dei vantaggi cooperativi, mettendo a disposizione i punti di forza di ogni singolo paese, fomentano uno sviluppo regionale condiviso ed integrato, combattendo contro ogni ingerenza imperialista.

Ovviamente, dobbiamo pensare alle condizioni oggettive in cui germogliò l’ALBA: il Venezuela è un paese fortemente a connotato estrattivo che si regge sulla rendita dell’esportazione petrolifera. D’altro canto Cuba è un paese povero di risorse – eccetto che per  grandissime quantità di zucchero, caffè e nichel – ma che negli anni di governo rivoluzionario socialista ha sviluppato un grandissimo valore nella formazione di talento umano nel campo della salute e dell’educazione, dello sport, della ricerca.

Lo scambio solidale e complementare arrivò naturale: Cuba mise a disposizione prestazione di servizi e assistenza tecnica per migliorare le disastrose situazioni nella Sanità e nell’Istruzione venezuelane, prodotte dal colonialismo e dai governi servi dell’imperialismo USA; il Venezuela ricambiò con petrolio a prezzi altamente preferenziali. L'”esperimento” riuscì: Cuba poté uscire dalla difficoltà del “periodo especial” e l’ONU, dopo pochi anni, dichiarò il Venezuela paese libero dall’analfabetismo. In tutti i quartieri di Caracas i bambini iniziarono per la prima volta a frequentare stabilmente la scuola, e si cominciarono  a vedere  presidi permanenti dei medici cubani che portano assistenza a comunità tradizionalmente escluse.

In questi anni, l’Alternativa si trasformò in Alleanza Bolivariana per i popoli della Nuestra America, grazie alla partecipazione di altri paesi: per prima la Bolivia di Morales[4] -primo presidente indigeno della storia, seguita dall’Ecuador di Correa e dal Nicaragua del sandinista Daniel Ortega.

Ma arriviamo alla questione che tu poni più direttamente nella tua  domanda: in effetti concreti e immediatamente visibili nei grandi risultati sociali, il perno della cooperazione che si sviluppa nello schema dell’ALBA è determinato dal passaggio dalla teoria dei vantaggi comparati, che guida il mercato capitalista internazionale, alla teoria dei vantaggi cooperativi che si basa sulla complementarità e solidarietà tra i popoli.

Hai ragione quando affermi che per sminuire questa nuova teoria e pratica della cooperazione complementare e dello sviluppo a compatibilità socio-ambientale l’hanno etichettata come un ritorno al baratto. In realtà è un passaggio fondamentale perché, in un processo di transizione al socialismo – di questo stiamo parlando – si realizza nei fatti un’inversione fondamentale, che vede un’area ratificare un accordo in cui si crea uno spazio di sviluppo condiviso che convive sì con il mercato, ma non con la legge del profitto capitalista, un  socialismo diciamo così con mercato, ma non di mercato. Un’area in cui è importante, non la legge del valore in termini di relazioni capitalistiche dello sfruttamento, ma la consolidazione di valori attraverso una nuova modalità di relazioni economiche tra gli Stati orientata alla redistribuzione del reddito e della ricchezza; alla creazione di spazi fuori mercato e d’imprese di natura sociale, che pur convivendo anche con la proprietà privata, gettano le basi per una socializzazione dei mezzi di produzione.

Sulla questione dei prezzi e dell’analogia con il concetto di disconnessione di Amin: io credo che l’ALBA non vada etichettata con specifiche formule, soprattutto perché in essa convivono vie, percorsi, e processi  in divenire, per e al socialismo differenti tra loro. Per fare un esempio, infatti, ai fini dell’elaborazione di un “modello ALBA”, in quanto area economica anticapitalista e caratterizzata dalla pianificazione socialista, ancor prima di Amin, potremmo parlare del COMECON. Dove, però, era esclusivamente il modello sovietico l’esempio per i paesi che vi aderivano. Al contrario, anche un poco attento conoscitore del processo di transizione socialista latinoamericano nota la sostanziale differenza tra il socialismo di Cuba e, per esempio, la revolución ciudadana in Ecuador, il socialismo bolivariano del Venezuela, o il socialismo comunitario in Bolivia. D’altro canto, quando Samir Amin o Hosea Jaffe proponevano il “Delinking”, lo facevano in un momento in cui, eccetto l’URSS, non esistevano realtà politiche anticapitaliste. C’era quindi la necessità di uno sganciamento per fermare la presunta – secondo le loro analisi – estorsione del surplus della classe lavoratrice del nord ai danni di quella del sud, e c’era la necessità di farlo attraverso una disconnessione dall’azienda mondo capitalista.

L’ALBA, invece, è un progetto fortemente politico, ancor prima che economico: è un’alleanza per la transizione al socialismo che non si pone solo l’obiettivo di un mercato alternativo più giusto e equo, ma è finalizzata alla costruzione di un fronte politico antimperialista e anticapitalista. Il Venezuela presenta ancora un forte legame con l’economia nordamericana, ed è giusto sottolinearlo perché risulta cruciale tenere a mente che stiamo parlando di un processo di trasformazione in itinere. In una fase di transizione socialista, la nuova società convive con leggi monetarie, mercantili, la stessa legge del valore, quindi con i paradigmi del mercato che deve man mano dismettere in funzione dei rapporti di forza che si vanno a determinare come conseguenza della ancora vigente lotta di classe. Per capirlo basta leggere “La critica al programma di Gotha” di Marx, in cui meglio di ogni altra opera il filosofo tedesco spiega questi concetti, percorsi, passaggi e tappe intermedie dei processi reali di trasformazione.

Il punto fondamentale è sempre e comunque la strategia, l’orizzonte ultimo a cui si ispira e si orienta l’agire politico ed economico.

Nella strutturazione della teoria dei vantaggi cooperativi centrale è la complementarità solidale, già  individuata come fattore cruciale per il conseguimento dello sviluppo da Prebisch negli anni’60. La complementarità promossa dalla CEPAL, però, era in funzione di una crescita dei mercati nazionali e non orientata, come nell’ALBA, a uno sviluppo equilibrato regionale.

Possiamo dire, allora, che l’aspetto più rivoluzionario dell’ALBA nel dibattito teorico sull’integrazione regionale – e che la differenzia dalle due grandi ondate di regionalismi  latinoamericani (quelli  promossi dalla CEPAL negli anni’60, e quelli di matrice neoliberista degli anni’90) – sia rappresentata dagli altri princìpi che accompagnano la complementarità? Mi riferisco in particolare al principio della”non reciprocità”[5], del “trattamento differenziato solidale”[6]e del “commercio compensato”[7].

L.V Sì, condivido e aggiungo che non mi meraviglia il fatto che l’ALBA si allontani dalla concezione “cepalina” dell’ integrazione regionale. Il pensiero della CEPAL aveva un’impostazione keynesiana e con connotati fortemente sviluppisti e quantitativi. L’ALBA, al contrario, propone un modello di sviluppo qualitativo e di produzione altro, differente dal modello sovietico, ma non per questo non definibile socialista.

I criteri che tu hai sottolineato sono fondamentali, perché  tutti insieme, formando la teoria dei vantaggi cooperativi o complementari, rappresentano la rottura non solo con esperienze antecedenti latinoamericane, ma anche con una concezione capitalistica dello sviluppo. La “non reciprocità” ne è un chiaro esempio: a determinare lo scambio tra i paesi non è ciò che può portare il libero commercio ad un singolo paese, bensì  si mettono a disposizione di un’area economica solidale, e animata da principi comuni, i punti di forza dell’economie nazionali, al di là di ciò che si ottiene in cambio e in funzione di una redistribuzione della ricchezza sociale.

Non potremmo spiegare lo scambio “medici per petrolio” se non comprendiamo questo: alle condizioni prima esposte, i medici offerti da Cuba valgono molto di più del petrolio con cui il Venezuela ricambia l’assistenza tecnica e sociale ricevuta, ma lo scambio non avviene seguendo i dettami del mercato capitalista. La grandezza, non economica, ma politica e morale dei due paesi è stata decisiva nel determinare che lo scambio fosse realizzato. Se dovessimo affidarci ai parametri quantitativi capitalisti, formare un medico o un insegnante cubano non sappiamo a quanto petrolio venezuelano equivarrebbe -probabilmente si arriverebbe a dedurre che lo scambio è svantaggioso per Cuba – ma, appunto, non è la reciprocità ciò che si cerca nelle relazioni all’interno dello schema bolivariano, ma l’appianamento delle diseguaglianze.

Per intendere ciò bisogna tenere bene a mente che il socialismo nel ventunesimo secolo in America Latina è la contaminazione tra la filosofia andina dei popoli originari del Buen Vivir e il marxismo, di cui una delle migliori e più attente espressioni sono gli scritti di  Álvaro García Linera, Vice presidente boliviano.

In questo incontro dialettico, i parametri, anche quantitativi, incontrano e si modellano non al benessere, al vivere meglio nelle diseguaglianze, ma al Vivir Bien e alla sua concezione multidimensionale e qualitativa dello sviluppo. Il risultato è un socialismo comunitario, per alcuni versi ancestrale – che parte dalle grandi tradizioni maya e azteche. Un socialismo fondato sulla cooperazione tra i popoli e sulla solidarietà, non in termini caritatevoli[8], ma di relazioni orizzontali tra gli Stati finalizzate a uno sviluppo equilibrato.

La grande sfida è orientare la cooperazione internazionale tra i paesi all’emancipazione delle classi sfruttate. Nell’ALBA è forte la partecipazione della comunità organizzata, passando non solo da una concezione “mercatocentrica” a una “statocentrica”, ma meglio assumendo una visione “sociocentrica”. La “garanzia” che le risorse messe a disposizione siano orientate al beneficio delle comunità con un debito sociale più grande potrebbe essere data proprio dal coinvolgimento e, appunto, dalla loro organizzazione.

La domanda è: come prende forma questo passaggio nella sfera prettamente economica del processo?

L.V Inizialmente, negli approcci ai diversi sistemi di pianificazione socialista dell’ALBA, laddove si sta applicando concretamente, ho trovato curiosamente delle difficoltà di analisi valutative sia in termini qualitativi sia anche negli stessi risultati quantitativi, perché i dati non rispondevano spesso alle differenti realtà economico–produttive e gli schemi teorici all’implementazione fattuale pratica. Nella teoria e nella prassi del socialismo, la pianificazione è sempre stata un’attività economica fortemente centralizzata. Nell’ALBA, e significativamente a Cuba in particolare – oggi la più grande esperienza di socialismo possibile e  realizzato -, è partita una sperimentazione di convivenza tra pianificazione centralizzata e decentralizzata. 

Perché questo fatto si ricollega con la tua riflessione sul ruolo delle comunità? C’è un piano centrale che stabilisce gli obiettivi e le risorse da mettere a disposizione, la distribuzione di queste, ma poi sono le comunità locali a determinare quali sono le possibilità concrete  per lo sviluppo locale. Questo è cruciale nel massimizzare l’efficacia e l’efficienza delle risorse a disposizione ed è una novità teorica e pratica nel socialismo. Un esempio sono le Sedi Universitarie Municipali a Cuba, dove i curricula e quindi la preparazione accademica fornita agli studenti, deve essere finalizzata alle potenzialità produttive di quel territorio. La strutturazione economica produttiva di Pinar del Rio, ad esempio, è diversa da quella di Santiago, per cui anche la formazione delle professionalità deve essere diversa, perché indirizzata a massimizzare la capacità produttiva. Questa è una novità assoluta nella storia del socialismo.

Abbiamo parlato della razionalità sociale della cooperazione tra i paesi dell’ALBA. Per la costruzione del Socialismo del – o come preferisce lei per e nel –  ventunesimo secolo, sarà naturalmente cruciale la razionalità sociale coniugata a quella  economica nel modello produttivo delle singole economie nazionali.  Analizzando l’Alianza Bolivariana possiamo comunque entrare nella sfera produttiva trattando la questione delle imprese “Grannacionales”.[9] Qual è il reale stato d’avanzamento di questa nuova impresa “multistatale”?

L.V Le imprese Grannacionales sono un progetto importantissimo, ma ancora in costruzione. C’è ancora molto da fare, come nel piano della diversificazione produttiva, nella costruzione dei distretti socialisti e nella sperimentazione di altre imprese di natura  pubblica e sociale, la maggior parte a struttura cooperativa.

Il fatto di convivere con l’economia di mercato, in questa che sarà una lunga fase di transizione, comporta dei grandi passi avanti ma anche delle difficoltà. Facciamo un esempio a riguardo: nella transizione, ovviamente, continua e spesso si inasprisce il conflitto di classe; oggi la rivoluzione bolivariana è sotto attacco imperialista attraverso la guerra economica e speculativa che ha scatenato e sta scatenando l’opposizione venezuelana e che ha provocato una forte inflazione speculativa. Sottraendo dal mercato nazionale le merci prodotte in Venezuela, per mandarle in Colombia e poi farle reimportare “dollarizzate” in Venezuela, si provocano effetti economici destabilizzanti dovuti in particolare alla conseguente creazione di un importante mercato nero del dollaro e alla formazione di altissimi prezzi dei prodotti. Lo scontento suscitato così da tale guerra economica tra la popolazione, inoltre, rende difficile anche l’avanzamento del processo socialista su alcuni campi cruciali, come per esempio quello produttivo. L’esempio serve per capire che il raggiungimento dell’obiettivo finale, ossia la socializzazione dei mezzi di produzione, richiede tempi lunghi e incerti. Non solamente a causa di ostacoli economici, ma anche a problematiche di natura differente, cioè alla dinamica dei rapporti di forza determinati da una dura fase della lotta di classe in cui l’opposizione oligarchica è lo strumento di intervento da parte dell’imperialismo.

Non possiamo fare previsioni sicure su questo: nelle fasi di transizione al socialismo persiste la lotta di classe, spesso con aspri e aperti conflitti. La riuscita, come la durata del  processo, il suo consolidamento rivoluzionario in fase avanzata e in chiave socialista della transizione, dipendono in buona parte dalla capacità di portarla avanti in maniera virtuosa, attenta, sviluppando tattiche intelligenti, sempre nella tenuta della strategia socialista e dalla forza reale delle soggettività rivoluzionarie in campo. Maduro in questi ultimi mesi ha ben agito e, con il coinvolgimento delle strutture del potere popolare, ha reagito in termini di potere di classe, ponendo la questione non solo sul consolidamento delle strutture di imprese statali, sociali, nazionalizzate o Gran Nazionali, ma lavorando affinché aumentasse il potere popolare nel controllo della produzione e della distribuzione. La vittoria del PSUV nelle ultime elezioni municipali l’8 Dicembre è frutto di questo intelligente e articolato percorso intrapreso che si è rivelato vincente.

E quanto sarà importante per il fronte antimperialista, insieme alla lotta per il controllo popolare, quella per l’egemonia culturale? Mi riferisco, in termini gramsciani, alla capacità delle alleanza socialiste al governo di imporre una coscienza anticapitalista a livello regionale.

L.V La questione dell’egemonia culturale è, e sarà, nei prossimi anni di primaria importanza per il rafforzamento dei processi rivoluzionari dei paesi dell’ALBA. Continuando con l’esempio del Venezuela, ritengo cruciale il rafforzamento ideologico del Partido Socialista Unido de Venezuela e la sua trasformazione in un partito rivoluzionario “fino in fondo”, cioè con capacità di esprimere dirigenti e corpo militante preparato ad affrontare le dinamiche a volte impreviste e contraddittorie del processo rivoluzionario portandolo sempre più in un contesto di forte e irreversibile caratterizzazione socialista. Questo significa formazione e battaglia culturale. Ma c’è un altro concetto che tu, richiamando Gramsci, poni: la questione del  blocco storico, che non è il blocco sociale. Il blocco sociale è un fronte di interessi tra soggetti di classe con bisogni e interessi socio-politici simili, invece, il blocco storico è la possibilità delle alleanze di contesto per il rafforzamento della transizione nel processo rivoluzionario.

È su tutto ciò che, per esempio, si vanno misurando esperienze in altre parti del mondo che si ispirano al processo bolivariano e in generale alle proposte e modalità attuative dei percorsi politici e socio-economici dell’ALBA. Come la nostra proposta di costruire un’area euro-afro mediterranea con la partecipazione dei movimenti sociali, il sindacalismo di base, i comitati in difesa dei beni comuni.

Un’alleanza internazionalista tra i movimenti sociali, operai e del mondo del lavoro e del lavoro negato, che sia in  grado di rompere con l’Unione Europea pone allo stesso modo la questione del blocco storico. Quali sono le alleanze da stringere? Guardiamo all’Italia: i precari, gli immigrati, la classe operaia, intesa in senso largo come classe dei lavoratori, sono sicuramente le componenti sociali che più stanno soffrendo la crisi economica. Ma allo stesso tempo c’è una parte consistente di piccola borghesia, di piccoli imprenditori, di partite IVA, lavoro autonomo di seconda e terza generazione, che esce tritata dalla costruzione del polo imperialista europeo, progetto della potente borghesia centrale del Vecchio Continente. Alla luce di questo, possiamo affermare che la sfida è sì economica, ma la questione dell’egemonia culturale, con tutto ciò che abbraccia e comporta, è oggi di primaria importanza politica.

Luciano Vasapollo ha esposto le sue proposte per affrontare la crisi sistemica del capitalismo in un pamphlet scritto con J. Arriola[10] e Rita Martufi, “Il risveglio dei maiali, PIIGS”. Edito dalla Jaca Book nel 2011 e riaggiornato nel 2012, è diventato un manifesto politico tradotto in Grecia, Spagna e Portogallo.[11] Il libro presenta un’accurata descrizione di  una strategia politica per la periferia dell’Europa –  appunto i PIIGS-, di rottura con L’Unione Europea e costruzione di un modello alternativo di sviluppo condiviso.

Professor Vasapollo, quali sono le vostre tesi e le vostre proposte per la realizzazione di un processo politico nella periferia europea, che possa consentire alle classi lavoratrici l’emancipazione dalla condizione di estremo sfruttamento in cui versa?

L.V Il nostro è un manifesto proposta che da quasi tre anni sta attraversando in vari paesi europei il dibattito e l’iniziativa politica di molti movimenti sociali, sindacati conflittuali -come la USB in Italia, organizzazioni politiche comuniste e  anticapitaliste – come la Rete dei Comunisti – alcuni centri sociali. Dibattito sulla rottura dell’Eurozona, contro la costruzione e il rafforzamento dell’Europolo Imperialista. Dall’ampliamento degli spazi  partecipativi di decisione democratica, non solo in ambito politico, passando per un miglioramento sociale conseguito attraverso una redistribuzione della ricchezza. Fino ad arrivare  a una necessaria pianificazione socio-economica, che permetta un uso razionale delle risorse naturali, ma anche un orientamento delle innovazioni tecnologiche  al benessere dei popoli e non al profitto delle élites. La nostra analisi va oltre la sola uscita dall’Euro, proponendo una serie di misure di politica economica a breve e medio termine (come la riduzione dell’orario di lavoro a parità di salario e abbattendo ogni forma di precarietà, il reddito sociale garantito per i disoccupati, il diritto all’abitare con piani di edilizia popolare, investendo nel sociale ed eliminando lo sperpero in opere inutili come la TAV, recuperando risorse a partire dal non pagamento del debito e dalla tassazione dei capitali o da una seria lotta all’evasione fiscale). Politiche sociali che possano rendere il processo fattibile, con campagne di lotte per un nuovo accumulo delle forze dei movimenti del lavoro e del lavoro negato, attraverso un forte protagonismo di classe dal basso.

La convinzione di fondo, infatti, è che abbandonare l’euro è  sì necessario, ma per farlo abbiamo la necessità – tutta politica – di un’alternativa radicale di sistema, percorribile e realizzabile con programmi tattici ma sempre con l’orizzonte strategico della transizione al socialismo.

Un’alternativa antisistema e di sistema sociale altro, perché affronta i percorsi del tentare le forme del fare socialismo, che può divenire concreta, in primo luogo, attraverso la concertazione tra i paesi della periferia mediterranea e, in secondo luogo, mediante un processo politico ed economico imperniato su quattro elementi/momenti, senza i quali tale processo potrebbe risultare un disastro. Per primo, la determinazione di una nuova moneta comune, LIBERA dai vincoli comunitari imposti alla moneta Euro. Poi, la rideterminazione del debito della nuova Area Libera per l’Interscambio Alternativo Solidale (ALIAS). Inoltre, il rifiuto e azzeramento almeno di una parte del debito, iniziando da quello contratto con banche e istituzioni finanziarie. Per ultimo, la necessaria nazionalizzazione delle banche, accompagnata da una stretta regolazione della fuoriuscita di capitali dall’Area e la nazionalizzazione delle imprese dei settori strategici dell’economia (trasporti, energetico, telecomunicazioni), rafforzando il paniere dei beni collettivi a totale gratuità e proprietà pubblica, come scuola, sanità, università, pensioni, abitare per chi ha difficoltà economiche, formazione, saperi, etc.

Perché la vostra voce stona e si distanzia dalle proposte di riforma interna all’Unione Europea portate avanti da alcuni settori della sinistra nostrana? Non ritenete attuabile un processo riformista in Europa? E che relazione c’è tra la vostra proposta e l’indebolimento della democrazia che stiamo vivendo nei nostri paesi?

L.V In un contesto storico ed economico come quello attuale, la vera utopia è credere nella possibilità di risolvere il problema della povertà e dell’esclusione attraverso la riforma del sistema capitalista. Tutte le proposte di rigenerazione del capitalismo – ad esempio per mezzo di un nuovo contratto sociale – rappresentano solamente il progetto delle classi medio-alte contro gli interessi della la classe dei lavoratori, intesa in senso largo e che quindi comprende ovviamente disoccupati, le mille forme di precarietà del lavoro e del sociale, i non garantiti a vario titolo etc…

Questi settori della borghesia si muovono per tagliare reddito e diritti, vita al nuovo blocco sociale proletario, e  aspirano alla sopravvivenza di un capitalismo in grado di garantire maggiore estorsione di profitti e rendite. O, nel caso di altri settori meno alti della borghesia, ad un loro un miglioramento del  livello di consumo, abbattendo le pur minime forme di protezione sociale universalista. Le loro proposte, infatti, non apportano nulla per integrare le masse sfruttate o per eliminare il dramma sociale della disoccupazione, anzi lo peggiorano con il classico “mors tua vita mia”.

È una realtà che si ripete, quando nel corso della storia si è riusciti a porre dei limiti allo sfruttamento – anche solo con il miglioramento di parti di classe medio alte -, lo si è potuto fare solamente contraendo e peggiorando le condizioni delle classi subalterne proletarie e in aree molto limitate del sistema, alimentando allo stesso tempo il sistema imperialista ai danni di altre aree periferiche mondiali, dove si generava un maggiore sfruttamento, in grado di compensare la riduzione dei profitti nel centro del sistema. Inoltre, questa volta sono entrati in gioco i grossi potentati europei, banche, finanziarie, multinazionali, poteri forti. La borghesia centrale europea, che ha agisce per rafforzare l’Europolo imperialista e l’area dell’euro nella competizione globale con l’imperialismo statunitense, per competere, non solo commercialmente, ma anche in ambito monetario con il dollaro.

La nostra proposta, invece, è un’alleanza tra paesi che si dotino di un percorso autodeterminato di democrazia partecipativa, con spazi produttivi e commerciali anticapitalisti, con modalità di sviluppo autodeterminato a sostenibilità socio-ambientali, in grado di sottrarsi e sconfiggere le spietate logiche capitaliste, rompendo la subalternità e accettazione dei dettami neoliberisti e antisociali della troika, BCE,  FMI e Commissione dell’Unione Europea.

Quando ci ispiriamo all’ALBA latino-americana, non diciamo che tale modello si possa esportare, ma ci riferiamo alle condizioni favorevoli per intraprendere il processo cui auspichiamo di costruzione di un’area d’interscambio solidale, complementare, che abbia le gambe per percorrere strade verso la transizione socialista.

Dobbiamo guardare a quei paesi che hanno delle caratteristiche in comune e complementari anche produttivamente, all’Europa mediterranea, all’Est europeo e all’Africa mediterranea, e comprendere che l’unica risposta alla crisi per le classi sfruttate è un’alternativa politica di sistema. Un’alternativa tutta politica che si opponga alla perdita della sovranità popolare autodeterminata e ai meccanismi di lento ma inesorabile strangolamento imposto dalle banche e dal potere economico di una nuova e potente borghesia centrale europea a guida tedesca. Una strada rivoluzionaria che sappia imporre con le lotte, con l’obiettivo del potere politico d’alternativa di sistema, la nazionalizzazione dei gangli vitali per le economie nazionali e allo stesso tempo disegni un’economia solidale, complementare con la possibilità, anche da subito,  di scambi fuori mercato o di mercato altro non sottoposto alle leggi del profitto. Un processo che sappia far fronte anche alla urgente  necessità della sostenibilità socio-ambientale.

 L’augurio che vi fate come autori alla fine del libro – ma soprattutto come intellettuali militanti marxisti – è che l’analisi e le proposte teoriche riportate possano servire a chi lotta nei movimenti sociali, nei sindacati conflittuali e indipendenti di classe, nelle organizzazioni comuniste, nell’ambito politico culturale di impostazione marxista. In altri termini, che questo pamphlet/manifesto-politico possa contribuire a una più forte e cosciente costruzione del conflitto sociale a livello transnazionale, in un rinnovato internazionalismo di classe. 

L.V Questo  che proponiamo è un processo rivoluzionario, un percorso di classe per  un’alternativa all’evoluzione intrapresa dal sistema capitalista mondiale, che sta conducendo verso un radicale indebolimento dei meccanismi democratici e di partecipazione sociale.

Se non voltiamo pagina decisamente, non solo la democrazia di base e partecipativa, ma la stessa strutturazione dei principi modernizzatori evolutivi della democrazia borghese continuerà a perdere la propria consistenza, il proprio valore emancipatore,  per trasformarsi in cappio sociale senza alternativa, come oggi sta già avvenendo, a causa una crisi del capitale che non ha via di ritorno. L’evoluzione aggressiva e rapace del modello di sviluppo capitalista ci ha condotto in una situazione dove le richieste democratiche appaiono come aspirazioni radicali. Creare nuovi strumenti di conflitto capitale-lavoro comporta il bisogno di una maggiore partecipazione alle istanze democratiche costruite nella lotta, nel conflitto. C’è l’urgenza di una ricomposizione di un blocco sociale ampio e forte, capace di agire in una condizione socio-economica in cui anche le richieste di maggiore democrazia e partecipazione diverranno conflittuali e anti-sistemiche.

È il momento di lanciare un’iniziativa politico-economica dal basso, per la realizzazione di un modello produttivo altro basato sulla distribuzione del lavoro, del reddito e dell’accumulazione del capitale, su un’economia del valore d’uso che possa diffondere e distribuire la ricchezza sociale che la classe dei lavoratori realizza, che produce.

Solo così si può concretamente realizzare la costruzione e il consolidamento del sistema post-capitalistico avviato alla transizione socialista, che noi abbiamo disegnato. È cruciale la partecipazione democratica dal basso – ripeto – non solo nella vita politica, ma anche economica e culturale.

Tutto ciò perché siamo fermamente convinti che da questa crisi non se ne esce con irrealizzabili e anacroniste proposte economiche liberiste, o keynesiane di sinistra che fossero. Il capitalismo giunto a questa fase di sviluppo, o meglio di regressione nella crisi sistemica, non ha più possibilità di essere riformato. Dalla crisi del capitale se ne esce con la politica, con una nuova politica rivoluzionaria, che ponga al centro i bisogni del mondo del lavoro, del non lavoro e del lavoro negato. Un percorso con molte tappe tattiche intermedie, lungo ma sempre nella strategia rivoluzionaria di fare e costruire da subito socialismo. Rimane centrale l’ammonimento della grande Rosa Luxemburg: “Socialismo o Barbarie !”. Tutto il resto sono chiacchiere inutili e compatibili al perpetuare di un sistema capitalista capace di distruggere non solo se stesso, ma l’intera umanità…

 

Nella scrittura cinese l’ideogramma “crisi” è composto da due segni: il primo rappresenta il “pericolo”, il secondo si legge come “opportunità”. Le riflessioni di Vasapollo, Arriola e Martufi danno gli strumenti per comprendere da dove viene quel grande pericolo che la crisi economica rappresenta per noi e, allo stesso tempo, anche per fare di questa crisi un’opportunità nella costruzione di una società più giusta, di liberi ed uguali.


[1] Luciano Vasapollo (1955), professore di  Metodi di Analisi dei Sistemi Economici alla « Sapienza» Università di Roma, Delegato del Rettore per le Relazioni Internazionali con i Paesi dell’ALBA; è anche professore all’Università de La Habana (Cuba) e all’Università «Hermanos Saíz Montes de Oca» di Pinar del Río (Cuba). Direttore del Centro Studi CESTES e delle riviste PROTEO e NUESTRA AMÉRICA. Ha ottenuto nel 2011 la Laurea e dottorato Honoris Causa  in Scienze Economiche all’Università di Pinar del Rio (Cuba).   E’ “Miembro de honor” del Consiglio Accademico del Centro Studi del Ministero di Economia e Pianificazione della Repubblica di Cuba.   È medaglia per la Distincion «Por la Cultura Nacional» assegnata dal Ministero della Cultura della Repubblica di Cuba. «Miembro Distinguido» dell’ANEC (Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba). «Miembro pleno del Comité de Honor Científico» di SEPLA (Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico). «Miembro honorario Distinguido» de la Sociedad Mexicana de Economia Politica (SMEXEP). Vincitore del Concurso Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente . È autore o coautore di oltre 50 libri, molti dei quali tradotti anche in Europa, Stati Uniti e in America Latina.

[2] L’espressione “Nuestra America” deriva  saggio pubblicato  da Martì nel 1891, in cui  invitava i paesi dell’America Meridionale e dei Caraibi ad unirsi nella realizzazione di una Grande Patria.

[3] Ricercatrice socio-economica, membro del Comitato Scientifico del Centro Studi CESTES e del Comitato di Programmazione Scientifica della rivista PROTEO (rivista quadrimestrale di analisi delle dinamiche economico-produttive e di politiche del lavoro) e della rivista NUESTRA AMERICA (rivista quadrimestrale di analisi socio-politica e culturale sull’America Latina) delle quali è Direttrice Redazionale. E’ membro del Comitato Scientifico e del Direttivo Internazionale del Laboratorio per la Critica Sociale Europeo (LCS).

[4] Con l’entrata della Bolivia, si aggiunge all’acronimo ALBA la sigla TCP. La sigla  vuol dire “Tratado de Comercio de los Pueblos”, il modello  commerciale antagonista ai Trattati di Libero Commercio offerti dagli USA ai paesi del subcontinente,  voluto da Evo Morales, a cui si ispirano le relazioni commerciali tra i paesi dell’ALBA.

[5] La “non reciprocità” stabilisce che un  paese non debba obbligatoriamente concedere o  rendere reciproci  negli stessi termini gli accordi che gli sono concessi da altri paesi.

[6] Il “trattamento differenziato solidale” stabilisce che, nella scelta delle misure commerciali che si applicheranno possano essere considerate le condizioni sociali del paese in questione.

[7] Con il “commercio compensato” ci si riferisce alla possibilità concessa ai paesi importatori di pagare una parte del debito contratto con la compensazione in beni e servizi.

[8] Potremmo descrivere la differenza  tra il concetto di Solidarietà e  di Carità con le parole dell’intellettuale uruguaiano Eduardo Galeano: “A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba hacia abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder”. Secondo Samora Moisés Machel (primo Presidente del Mozambico indipendente, 1975-1986) “la solidarietà, non è un atto di carità,  è un atto di unione tra alleati che combattono per gli stessi obiettivi in terreni differenti”.

[9] Nell’ ambito produttivo la ricerca dei vantaggi cooperativi consiste nella promozione congiunta da parte degli Stati di alcune imprese finalizzate a sfruttare le risorse materiali e immateriali di un singolo paese. Così i  punti di forza dell’economia di un paese vengono valorizzati e, senza limitare lo sviluppo del paese stesso, messi al servizio delle necessità della subregione. Queste imprese considerate strategiche sono appunto le Imprese Gran Nazionali.  Il concetto di Gran Nazionale, al momento attuale, non implica la creazione di una struttura sovranazionale, bensì  la definizione congiunta di grandi linee di azione politica comune. Le imprese Gran nazionali,  rispondono alla necessità di superare i confini nazionali nella pianificazione dello sviluppo produttivo, e di opporsi all’attività delle multinazionali che favoriscono gli  interessi dei grandi poteri economici. Queste imprese sono multi statali, ovvero di proprietà degli Stati. A questi  è affidata  una  centralità che consiste nell’attività di pianificazione, a monte garantendo alle imprese l’accesso alle risorse, e a valle  nel garantire l’accesso al consumo finale o industriale all’interno del mercato dell’ALBA. Nella fase di produzione e distribuzione, operano anche imprese miste, private e di natura sociale, come le cooperative e le unità di produzione sociale.

[10] Joaquin Arriola insegna Economia politica alla Universidad del Paìs Vasco/EHU a Bilbao. È membro del comitato scientifico di CESTES PROTEO.

[11] A Novembre del 2013 è uscito  per la casa editrice “L’ideAle” un fumetto liberamente tratto dal “Risveglio dei maiali. PIIGS”. Nel libro, intitolato “Vita da Pigs”, il Collettivo “Briganti Sempre” ha illustrato e raccontato la storia di un giovane comune, che metaforicamente rappresenta i drammi sociali causati dalla cristi sistemica che stiamo attraversando. Dal corso di quest’illuminante storiella fuoriesce anche la necessità di un protagonismo collettivo nelle lotte, che possa proiettarci strategicamente verso la costruzione, anche in Europa ma fuori dall’Unione Europea, di un’area a forte connotato solidale.

Argomenti per il dibattito: intervista a Luciano Vasapollo

Il Socialismo è in cammino con l’ALBA dei popoli, dalle Ande al Mediterraneo

Intervista a Luciano Vasapollo*

a cura di Bruno Settis e Carlo Parisi

Il socialismo è in cammino? Sembra che una delle realtà politiche più avanzate delle sinistre siano oggi i paesi dell’America Latina: non solo l’Argentina ed il Brasile protagonisti di boom economici che cambiano gli equilibri politici, economici ed energetici del globo, ma anche i paesi dell’ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra America), come Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, dove movimenti di ispirazione rivoluzionaria e di carattere socialista sono arrivati al governo ed hanno avviato programmi di investimenti sociali e nazionalizzazione delle grandi imprese. Nuove riflessioni su questi processi e le loro prospettive sono state stimolate dalla scomparsa (solo fisica perché è sempre vivo il suo pensiero!), poche settimane fa, di Hugo Chávez, che era stato il primo e principale sostenitore di un indirizzo esplicitamente socialista e di un cambiamento dei rapporti di forza internazionali, anche guardando al per lungo tempo isolato esempio di Cuba (socialista). E proprio a partire dalla collaborazione tra Venezuela e Cuba è nata nel 2004 l’alleanza dell’ALBA, si è allargata a Nicaragua, Ecuador, Bolivia, e le isole caraibiche di Antigua e Barbuda, Saint Vincent e Granadine. La struttura fondamentale di questa alleanza è una rete di scambi commerciali fondata non sul profitto, ma sulla solidarietà e complementarità delle risorse (in origine fu lo scambio del petrolio venezuelano con i medici cubani), e regolata da una propria moneta di conto, il Sucre.

Nell’occasione di una commemorazione del comandante Hugo Chávez organizzata dalla Rete dei Comunisti al Polo Carmignani a Pisa, abbiamo incontrato Luciano Vasapollo, docente di Metodi di Analisi Economica alla Sapienza, Università di Roma ed economista attivo nella Rete dei Comunisti, che da trent’anni studia e frequenta l’America Latina ed è collaboratore per i temi della pianificazione economica di varie istituzioni, anche governative, di diversi paesi dell’ALBA. Le domande che seguono sono state elaborate insieme a Francesco Marchesi ed Andrea Califano.

Cominciamo con una domanda di “riscaldamento”. L’elezione al soglio di Pietro di un argentino – Jorge Mario Bergoglio – anche al di là delle sue eventuali responsabilità o dei suoi silenzi durante gli anni della dittatura, ha fatto pensare a molti a una riedizione del modello Wojtyla, volto a far leva sui sentimenti religiosi delle masse sudamericane per indebolire i governi di sinistra. Certo le differenze non sono poche, a partire dalla forte e sbandierata fede cattolica di molti leaders della regione: un caso esemplare è la dichiarazione di Maduro secondo cui Chávez sarebbe intervenuto dal cielo per favorire l’elezione di Bergoglio.

Per poter dare delle risposte anche riguardo alla religiosità in America Latina bisogna conoscere in profondità quei popoli e quelle culture; in Europa soprattutto la sinistra è imbevuta di forte eurocentrismo e ha un rapporto con l’America Latina di natura neo-coloniale, che impedisce di comprendere che per esempio a Cuba la gente anche iscritta al partito è spesso religiosa – cattolica o legata a varie forme di sincretismo – e lo stesso avviene in Venezuela. Non mi meraviglia la battuta di Maduro: conosco da molto tempo e in profondità quella regione e trovo che quella affermazione rappresenti perfettamente lo spirito e l’atteggiamento venezuelano nei confronti della religione che è parte della cultura popolare.

Riguardo al Papa, dovremmo certamente giudicarlo sulle cose che farà, certo ci sono una serie di questioni che fanno riflettere: non sono solo voci quelle che circolano riguardo al suo schieramento durante la dittatura fascista in Argentina, sono fatti circostanziati. Se un governo con la presidente come Kirchner, sicuramente una democratica e una progressista ma non certo una marxista, fa dichiarazioni in cui si afferma che l’attuale Papa fino a poco tempo fa era schierato con l’opposizione, i sospetti paiono fondati.

Tra l’altro quando è servito demolire il blocco sovietico, il Papa polacco e la Chiesa cattolica hanno svolto un ruolo centrale, basti pensare proprio a Solidarnosc; oggi in America Latina, seppure in forme molto diverse, esistono governi di transizione verso il socialismo e altri che, pure non essendo socialisti, hanno forti connotati anti-imperialisti, progressisti e democratici. Che sia stato eletto un Papa argentino con quel passato fa pensare certamente al precedente di Wojtyla; insieme al terrorismo militare e mass mediatico dispiegato dagli Stati Uniti e dall’Occidente non è improbabile che anche la Chiesa cattolica possa svolgere un ruolo di depoliticizzazione; i presupposti purtroppo ci sono, ma speriamo che non si realizzi quanto stiamo dicendo.

Passiamo all’argomento ALBA: si può dire che, confrontandola con il modello socio-economico proposto dall’Unione Europea e basato sul free trade, l’ALBA abbia elaborato una forma di fair trade, imperniato sui bisogni della popolazione? In generale che forma assume questa integrazione tra Stati?

Il processo di integrazione latino-americana è qualcosa di più generale e complesso rispetto all’integrazione semplicemente bolivariana. Sinceramente i termini che avete usato non mi piacciono proprio: il modello è, da una parte, il neo-liberismo sfrenato dell’Unione Europea, imperniato sulla leadership tedesca e sulla costruzione di un polo competitivo alternativo all’area del dollaro, i cui punti caratterizzanti sono le esportazioni tedesche e la deindustrializzazione dei paesi mediterranei. All’interno poi di una nuova divisione internazionale del lavoro che comporta attacchi allo Stato sociale e al costo del lavoro, precarietà diffusa e che produce, di fatto, un nuovo colonialismo interno in cui i PIIGS (Portogallo, Irlanda, Italia, Grecia, Spagna), diventati paesi importatori, rappresentano la colonia interna a uso e consumo della Germania, producono deficit e debito che viene poi comprato dal surplus nella bilancia dei pagamenti dei paesi del Nord. Una oligarchia non solo bancaria ma in generale politico-economica, volta alla costruzione di un nuovo polo imperialista.

La costruzione dell’ALBA è, dall’altra parte, qualcosa di molto più serio: lì non si sta giocando semplicemente una partita progressista e democratica, ma quella dell’edificazione di ciò che, dati i rapporti di forza internazionali, Castro chiama “il socialismo possibile”. Oggi non c’è l’URSS, non c’è nemmeno un rapporto di forza favorevole ai movimenti anti-colonialisti e comunisti. Ma come si pesa e come si considera una rivoluzione, perché di questo si tratta? L’ALBA pone al centro dei suoi processi costitutivi la socializzazione dei mezzi di produzione, la nazionalizzazione delle risorse – in primis il petrolio – e del sistema bancario; un sistema economico e produttivo in cui gli scambi si basano sulla solidarietà e sulla complementarietà e non sulla legge del profitto: è una transizione al socialismo che si costruisce sulle macerie del capitalismo, che certamente ancora sopravvivono.
Per analizzare fino in fondo l’ALBA bisogna coglierne lo spirito: non si sta costruendo un socialismo sulla base di un unico modello da esportare, come è avvenuto in Europa in passato. Si tratta di socialismi che hanno percorsi, culture, modelli differenti: il socialismo comunitario di Evo Morales è diverso dalla rivoluzione cittadina di Correa, è diverso il socialismo bolivariano di Chávez e del Venezuela, o il socialismo martiano e marxista di Cuba, ma sono tutti uniti intorno alla costruzione di una società che, in questa fase di transizione, può essere definita un socialismo non di mercato ma con mercato, che mette in discussione in maniera profonda la legge del profitto.

Come si configura all’interno di questa descrizione dell’ALBA, il protagonismo del Venezuela, o, si potrebbe dire, la sua egemonia? Alcuni critici che si collocano all’estrema sinistra hanno anche parlato di un imperialismo interno non molto diverso da quello dell’URSS.

Queste posizioni esistono e sono portate avanti da alcuni gruppi trotzkisti che fanno dell’estremismo e del settarismo il loro cavallo di battaglia. Frequento quelle zone e vedere che, spesso, organizzazioni trotzkiste sono schierate con l’opposizione di destra e con le oligarchie è estremamente fastidioso, ma soprattutto dannoso per lo sviluppo dei processi rivoluzionari. Non c’è molto da aggiungere sull’argomento se non citare Lenin quando definiva l’estremismo la malattia infantile del comunismo.

Più nel merito non parlerei di egemonia venezuelana: ricordiamoci che l’ALBA nasce come accordo politico, sociale ed economico tra Venezuela e Cuba, in cui i due paesi partono da strutture socio-produttive e politiche differenti. In Venezuela, nel 2004, vigeva ancora la mono-produzione del petrolio, mentre il miglior risultato della grande rivoluzione cubana è stato certamente lo sviluppo del talento umano attraverso una forte ed efficiente istruzione pubblica; a Cuba serviva il petrolio per uscire dalle difficoltà energetiche post ’89, il cosiddetto periodo especial, e al Venezuela insegnanti e medici.
L’ALBA nasce dunque come rapporto di complementarietà tra questi due paesi. Il processo reale di integrazione si coglie dunque benissimo, per me che visito il Venezuela dall’89, nella diffusione di scuole e ambulatori pubblici in un paese che aveva uno dei tassi di analfabetismo più alti nel mondo e in cui molte donne nemmeno sapevano che cosa fosse un’ecografia.
È ovvio che se si ragiona solo in termini di mercato capitalista, in una logica di sfruttamento, oggi il profitto e le rendite si realizzano più nel petrolio che nel talento umano; ma nel caso dell’ALBA ogni paese, fuori da questa logica, mette a disposizione quello che di meglio ha e produce, rispondendo ai bisogni sociali nella logica solidale e di uno sviluppo a compatibilità socio-ambientale.

Domanda netta: quali prospettive per Cuba dopo i Castro?

Perché dopo i Castro? Messa così sembra che a Cuba viga una forma di nepotismo, una grande famiglia dominante, mentre i Castro rappresentano semplicemente i comandanti della guerriglia, quindi il punto più alto della rivoluzione del ’59. E’ innegabile che Fidel Castro sia non solo il leader della rivoluzione ma più in generale un uomo che ha segnato e continua a segnare in profondità la vita politica dell’America Latina. Quando è andato al governo Raul Castro non si è trattato di un avvicendamento all’interno della famiglia. Bisogna ricordare chi erano i capi rivoluzionari della Sierra Maestra che hanno costruito la rivoluzione: i fratelli Castro, Camilo Cienfuegos e Che Guevara: morti gli ultimi due rimaneva Raul che, ricordiamolo, ha comandato per cinquant’anni le forze armate di un paese sotto embargo, e che ha subito circa 4000 morti da attentati terroristici di marca CIA, e si trova solo a novanta miglia dalla più grande potenza imperialista del mondo.

Piuttosto che pensare a cosa succederà dopo i Castro, concentriamoci su cosa sta succedendo oggi a Cuba. Per esempio poche settimane fa si sono tenute le elezioni che hanno eletto i 600 parlamentari di cui oltre il 50% donne con un’età media di 48 anni: il nuovo vice-presidente della Repubblica Miguel Diaz Canel ha 52 anni, la presidentessa dell’ICAP (Instituto cubano de amistad con los pueblos) Kenia Serrano ha 36 anni. Anche nel Consiglio di Stato, i cui 31 membri hanno in mano la direzione del paese, l’età media è di 57 anni: considerando che Castro e Ventura ne hanno 83 e 84, significa che l’età media è considerevolmente bassa. E questo ha a che fare con il processo di ringiovanimento dei dirigenti e con la formazione continua di giovani quadri.
Ciò vuol dire che la rivoluzione è viva, ha una forte dinamica interna. Ha i suoi limiti e le sue contraddizioni ma il grande merito è che questi errori sono stati sempre riconosciuti; per esempio a Cuba il modello di pianificazione è stato rivisto già sette volte, riconoscendo i problemi esterni ma anche gli errori interni: è proprio questa forza dinamica che la rende una grande rivoluzione.

Tornando all’ALBA: quali sono i suoi rapporti con le due potenze emergenti dell’America Latina, Brasile e Argentina che hanno, come minimo, un forte profilo anti-neoliberista?

Per capire il processo di integrazione latino-americano, bisogna considerare l’area dell’ALBA, già fortemente caratterizzata in senso socialista, quanto meno in transizione verso il socialismo. Poi ci sono gli altri paesi che sono retti da governi democratici, sono paesi progressisti e caratterizzati da un forte senso nazionale anti-imperialista e anti-colonialista e capaci di esprimere politiche di opposizione al neo-liberismo. Sono paesi emergenti, competitori degli Stati Uniti. Il Brasile è uno dei BRICS e l’Argentina è vicina a quei livelli di sviluppo. Sono paesi che da anni hanno rapporti di scambio, di integrazione e di pieno rispetto dell’ALBA. Non sono paesi socialisti ma si muovono su un fronte comune anti-imperialista, che li rende di fatto alleati come partners economico-commerciali dell’ALBA.

E’ invalsa di sovente sui media occidentali una contrapposizione tra i processi politici, per esempio, del Brasile “buono”, pienamente democratico, e del Venezuela “cattivo” e autoritario, come a voler contrapporre due modelli per il continente. Ciò è una vera e propria falsificazione della realtà che parte da quell’ormai anacronistico modello eurocentrico di cui abbiamo parlato, che è forse meglio definire occidentalcentrico ed imperialista.

In questi giorni, dopo la morte di Chávez, si è parlato di America Latina e di Venezuela in modo vergognoso. E’ chiaro che questo “terrorismo mediatico”, come sono solito definirlo, fa gioco: quando si definisce “dittatoriale” la leadership di Chávez ci si dimentica che è passato in 15 anni per 16 elezioni democratiche. D’altro canto ci si dimentica che Dilma viene dalla guerriglia antifascista, che Lula è stato operaio e sindacalista. Entrambi i governi si sono opposti e si oppongono con forza alle ingerenze degli USA che vedono ancora nell’America Latina il loro giardino di casa.

L’integrazione anti-imperialista latino-americana passa dunque sia per la transizione al socialismo dei paesi dell’ALBA, sia per i governi progressisti come quello brasiliano e argentino.

Lei parla esplicitamente di costruzione del socialismo in corso in Sudamerica, e della conseguente edificazione di ciò che anche Che Guevara chiamava «uomo nuovo». Più modestamente, si può effettivamente parlare, a più di dieci anni dall’inizio di questo processo, della crescita di una vera e propria generazione di giovani sudamericani estranei alla narrazione del neoliberismo?

Sicuramente sì, perché la costruzione dei processi di transizione socialista in America latina è completamente diversa da ciò che siamo stati abituati a vedere in Occidente: nella Nuestra America è avvenuta un’inversione di paradigma. Mentre nel capitalismo, anzi, nella logica occidentale del mercato e del profitto è l’economia che detta le regole alla politica (cioè le decisioni politiche sono funzionali alle compatibilità macroeconomiche dello sfruttamento, e quindi abbandonano le compatibilità sociali ed ambientali sull’altare del profitto), nei paesi dell’ALBA si è messa al centro la politica: la politica di base, cioè dei movimenti sociali e dei sindacati conflittuali; la politica in senso nobile, deve dominare e quindi determinare le scelte economiche. Se in un paese bisogna garantire la creazione di servizi sociali ed occupazione, è la politica a decidere le linee essenziali del cambiamento, e l’economia applica alle decisioni della politica.

Perché questo accada la politica dev’essere in mano a partiti e movimenti che siano espressioni di un blocco sociale del mondo del lavoro e del lavoro negato ben determinato e configurino governi democratici, progressisti e rivoluzionari, che si muovano sull’orizzonte del superamento del modo di produzione capitalistico. Questo non è altro che la transizione al socialismo: ciò è avvenuto con Chávez, con Morales, con Correa. Per esempio, in Bolivia i diversi movimenti contro la privatizzazione dell’acqua e quelli dei quartieri e di genere si sono uniti con i movimenti sindacali – quello dei Cocaleros, quello dei Mineros – e, mantenendo le loro specificità, si sono dati uno strumento politico unitario, cioè il MAS (Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos).

In Italia, i partiti, Rifondazione Comunista compresa, hanno sempre cercato di mettere il cappello sui movimenti, si pensi per esempio a quelli antiglobalizzazione del 2000-01, di assorbirli nella loro logica. Invece in Bolivia sono i movimenti a darsi lo strumento politico, che serve per portare le loro istanze al governo, salvaguardando l’autonomia e la specificità dei singoli movimenti, uniti nel bene comune che è il percorso per il socialismo. E’ quindi un governo popolare, che fa sua le istanze delle strutture del lavoro: questo discorso vale sia per la Bolivia, l’Ecuador dove sono predominanti i contadini, sia in Venezuela, dove riguarda anche una grande classe operaia.

Così, attraverso le politiche delle nazionalizzazioni (delle banche o dell’industria del petrolio, per esempio), la proprietà passa dalla struttura privata allo Stato; e, con i tempi ed i ritmi adeguati, le nazionalizzazioni si trasformano in socializzazioni, e l’utile derivante dalla vendita del petrolio e degli altri prodotti viene usato per investimenti a carattere sociale. Ecco che in questi processi dell’ALBA si realizza gratuità dei servizi pubblici, come le scuole, i servizi sanitari, l’edilizia pubblica (per mantenere bassissimo il prezzo d’affitto). Nascono le imprese sociali, le cooperative ed i distretti socialisti, mentre le multinazionali vengono scacciate o emarginate e viene sottratto loro quel dominio che gli ha permesso da sempre di realizzare profitti a scapito delle politiche sociali.

La politica determina le scelte economiche: cambia completamente il paradigma e la dimensione e la struttura economica del paese, si delineano insomma le basi della transizione al socialismo.

I giovani trovano rappresentanza politica in queste nuove istanze ed abbandonano quella che invece era la rappresentanza falsa ed istituzionale tipica dei partiti dell’area capitalista.

I programmi sociali dei paesi dell’ALBA hanno tratti sostanzialmente assistenzialisti o qualcosa di più? Quali analogie o differenze possiamo indicare con i programmi assistenziali avviati da paesi decisamente più a destra (Messico, Colombia, Perù) grazie al boom delle materie prime, ovvero il cosiddetto commoditirs consensus?

Non c’entra nulla. In questi paesi che tu citi troviamo un sistema capitalista, in cui i mezzi di produzione sono tenuti non solo dai piccoli privati ma dalle multinazionali, dagli oligopoli e dai monopoli: qui, con una cultura cattolica e paternalistica, e con l’uso spregiudicato delle ONLUS, si pensa infine a fare un pochino di welfare dei miserabili.

I percorsi del socialismo non sono fondati sulla redistribuzione assistenzialistica, ma invertono la questione in termini di socializzazione della ricchezza: quella che prima era ricchezza privata, cioè ricchezza sociale estorta ai lavoratori, viene invece redistribuita socializzandola. La tendenza è quella della nazionalizzazione e della socializzazione, quindi del passaggio da un sistema di proprietà privata ad uno che mette i mezzi di produzione in mano al popolo ed ai lavoratori.

E’ chiaro che i processi di transizione al socialismo sono lunghi: mentre si sta costruendo il socialismo convivono forme di proprietà privata e di mercato, ma sempre l’obiettivo è che questi si riducano fino a scomparire e che quindi, anche con il cambiamento dei rapporti di forza internazionali, ci si proietti verso una fase alta del socialismo. L’errore dell’URSS è stato quello di scambiare la fase di transizione come se si trattasse di un socialismo già completamente realizzato e quindi già in marcia verso il comunismo, disconoscendo le contraddizioni e i limiti che sono proprie di una fase di transizione.

In Sudamerica si stanno sperimentando in questi anni proposte sociali a tal punto avanzate che, dal nostro punto di vista, risulta complesso comprenderne a fondo le contraddizioni. Penso ad esempio all’esplicito conflitto avvenuto in Ecuador tra una impostazione keynesiana, o comunque statalista, della redistribuzione sociale che alcuni identificano nelle politiche del governo Correa, e l’attitudine “benecomunista” tipica delle organizzazioni politiche degli indigeni. Nel 2010 ho avuto modo di parlarne all’Avana con Isabel Monal, che considerava centrale la contraddizione, per così dire, tra Stato socialista e Pachamama. Che tipo di dialettica o conflitto si configura tra lo Stato centrale e le istanze autonomiste delle comunità indigene? Inoltre, possono queste esperienze dirci qualcosa sulle discussioni, molto presenti nella sinistra europea, sul rapporto tra pubblico e comune?

Isabel Monal è mia amica fraterna, lavoriamo negli stessi centri studi, e da lunghi anni svolgiamo ricerche insieme in campo marxista; tra le altre cose portiamo avanti un dibattito attorno al problema per il socialismo di sussumere anche la contraddizione capitale-ambiente.

Non esiste una dicotomia tra keynesismo di Correa e comunismo degli indigeni: in primo luogo attribuire un carattere keynesiano alle politiche di Correa è una distorsione eurocentrica. Il keynesismo nasce e si sviluppa tutto all’interno del capitalismo, è stata una fase in cui la forza del movimento operaio ha imposto incrementi di salario indiretto attraverso l’espansione delle spese sociali, e quindi una redistribuzione sociale del reddito sia nel salario diretto che nel salario indiretto e differito. I partiti e movimenti europei che vogliono trovare in queste forme di capitalismo moderato e più a carattere sociale elementi di socialismo lo fanno perché hanno del tutto abbandonato la prospettiva della trasformazione radicale per la strategia del superamento del modo di produzione capitalistico; cioè il loro orizzonte si ferma alle compatibilità consociative con un modello di capitalismo keynesiano e quindi temperato, che nulla ha a che fare con la transizione al socialismo.

Correa invece guida un movimento che nelle sue specificità è comunque sulla strada della transizione al socialismo, con tempi e modalità diversi da quelli di Cuba o del Venezuela o della stesa Bolivia.

I dibattiti del marxismo in Sudamerica – che hanno un centro nella Rete delle reti “In difesa dell’umanità” che abbiamo fondato nel 2004 a Caracas con tanti intellettuali, in particolare latinoamericani, come Isabel Monal e Atilio Boron – vertono proprio su questi problemi: come può il socialismo per il XXI secolo assumere anche le contraddizioni che purtroppo il marxismo storico ha sottovalutato? Cerchiamo di comprendere la questione indigena e la questione ambientale non come problematiche sociologiche o antropologiche, bensì all’interno della contraddizione e del conflitto tra capitale e lavoro. E’ una questione di classe: i movimenti contadini sono in primis movimenti di sfruttati contadini; in Bolivia si parla di Campesindios.

Isabel Monal infatti mi aveva spiegato questi due modi diversi di intendere l’indigenismo.

Piccoli gruppi indigeni, strumentalizzati sia dalla destra e dalle oligarchie che dagli estremisti di sinistra e da alcuni gruppi trotzkisti, hanno cercato di riportare alcune contraddizioni che i processi ovviamente incorporano, e le hanno utilizzate contro Correa. Ma si tratta di minoranze; i grandi movimenti di contadini e lavoratori sono tutti interni al MAS in Bolivia, ad Alianza País in Ecuador e via discorrendo. Fanno parte di un processo di nuova rappresentanza socialista contro lo sfruttamento del lavoro salariato.

La vostra proposta di una sorta di ALBA tra i PIGS mi pare sottintenda una seconda considerazione più generale: nella complessiva ristrutturazione seguente alla crisi del 2008 e tutt’ora in corso è necessario per questi paesi cominciare a pensarsi come sud del mondo, fuoriuscire culturalmente dal nord opulento. E’ corretto?

E ‘ corretto, in due accezioni. Quella del 2008 è stata, con l’epifenomeno dei mutui subprime, la manifestazione di una crisi di accumulazione che si può far partire già dal 1971 (data di chiusura unilaterale da parte degli USA degli accordi di Bretton Woods), ovvero una crisi di lungo periodo, quarantennale, caratterizzata sin dall’origine come crisi di sovrapproduzione e di sovraccumulazione, che ha assunto carattere sistemico, e prima ancora strutturale.

Dalla crisi strutturale del 1929 il capitalismo uscì con un nuovo regime di accumulazione, caratterizzato dal fordismo e dal keynesismo, e con il sostenimento della domanda bellica fino alla tragedia della seconda guerra mondiale.

Noi della Rete dei Comunisti riteniamo che l’attuale crisi non abbia prospettiva di uscita in chiave economica: questo non significa che siamo per generiche ipotesi crolliste, ma che le condizioni oggettive sono di fine del capitalismo e tutto sarà determinato dai rapporti di forza e dalle soggettività in campo.

Del resto, come dico sempre ai miei studenti, se le prime imprese borghesi prendono forma a cavallo tra Duecento e Trecento, il capitalismo si fa sistema e per intero modo di produzione capitalistico all’inizio dell’Ottocento – dopo che c’è stata, tra l’altro, l’espropriazione delle risorse del Sudamerica, la cosiddetta accumulazione primaria, quando il colonialismo spagnolo ha portato via il ferro e l’oro che sono serviti da basi delle fabbriche europee; a cui è seguita trecento anni dopo la rivoluzione francese e poi la prima rivoluzione inglese in cui il capitalismo si trasforma in vero e proprio sistema.

Noi pensiamo quindi che il capitalismo attuale non esprima più alcuna possibilità espansiva né a livello economico né a livello finanziario né tanto meno a livello di cultura e civiltà; va costruito quindi un modello nuovo. Bisogna cioè mettere l’accento sulle relazioni Sud-Sud, mentre quelle Nord-Sud sono relazioni verticali di espropriazione, imperialiste, neocolonialiste. Noi pensiamo che si possano costruire relazioni Sud-Sud tra gli sfruttati della terra, con un processo ad alto contenuto non solo anti-imperialista ma anche a forti connotati anticapitalisti.

La costruzione del polo imperialista europeo a guida tedesca sta avvenendo al prezzo del massacro dei popoli dell’area mediterranea. Se ne esce mediando con la BCE? Se ne esce ritrattando gli accordi di Maastricht? Con un capitalismo temperato e di nuovo keynesiano? Noi pensiamo che tutto ciò non sia possibile, al contrario diciamo che se ne esce realizzando il compito immediato di processi di lotta, oltre che teorici, per non pagare il debito, anzi per spostare il denaro del debito ad investimenti sociali, a scuole ed ospedali, a edilizia pubblica ed all’occupazione a tempo pieno, pieno salario, pieni diritti.

Al contempo bisogna uscire dall’euro: non può essere né una scelta di un governo capitalista, né di un paese solo; bisogna uscire dall’euro come area, partendo dai PIIGS ed allargandosi ai paesi del Nordafrica. E’ ovvio che vediamo nell’ALBA un modello: si tratta di svincolarsi dalla BCE e dalla Trojka come l’ALBA latinoamericana si è svincolata dal FMI; costruire un’alleanza di paesi incentrata sull’internazionalismo di classe; creare un’alleanza economico-commerciale basata non sulla legge del profitto ma sulla legge della solidarietà e della complementarità.

Sarà necessario, per evitare la speculazione sui tassi di cambio, ovvero per non passare dai mercati del dollaro e dell’euro, darsi una moneta di conto, anche all’inizio virtuale, come ha fatto l’ALBA con il Sucre. Noi le abbiamo dato il nome Libera.

Quest’area si può allargare non solo ai paesi dell’Africa mediterranea, ma a tutti quelli che hanno subito il peso dei processi di sfruttamento e delocalizzazione dei decenni neoliberisti, a cominciare dall’Europa dell’Est. Nel mondo ci sono molte relazioni possibili al di fuori dei poli imperialisti dell’Europa e degli Stati Uniti: oltre all’ALBA ci sono i BRICS, come l’Argentina, la Russia e l’Iran, che non sono socialisti ma sono competitori dell’Europa e degli USA, disposti ad aprire relazioni orizzontali.

E’ chiaro che i processi sono lunghi: questa è una prospettiva strategica. Ma è necessario riprendere le lotte sociali e rivendicative, dare un nuovo protagonismo ai lavoratori, ai migranti e ai giovani: attraverso i movimenti rivendicativi si possono costruire rapporti di forza nella prospettiva strategica del superamento del capitalismo.

Qual è l’errore – anzi, peggio, la scelta – della sinistra europea, anche quella cosiddetta d’alternativa? Il ritenere che anche la radicalità deve stare all’interno della compatibilità capitalista, quindi l’abbandono definitivo dell’idea di mantenere anche nelle lotte tattiche l’orizzonte strategico irrinunciabile della transizione al socialismo.

Parlare quindi oggi di rivoluzione anche in Europa non è un’utopia, ma significa rigenerare protagonismo nelle lotte di massa degli sfruttati, dei migranti, dei precari, degli studenti, dei senza casa, quindi di tutto il mondo del lavoro e del lavoro negato, che può riappropriarsi del senso della storia. La storia non ha percorsi lineari, come ci vogliono far intendere, ma è fatta di salti, di rotture rivoluzionarie, determinate dai rapporti di forza in campo tra le soggettività che rappresentano lo scontro nel conflitto capitale-lavoro. Come ci insegna il comandante Fidel: «Rivoluzione è il senso del momento storico».

* Professore di Analisi Dati per l’Economia Applicata, Sapienza- Università di Roma; Delegato del Magnifico Rettore per i Rapporti Internazionali con i Paesi dell’ALBA, dirett. RIVISTE PROTEO e NUESTRA AMERICA; dirett. di CESTES centro studi dell’USB-Unione Sindacale di Base. 

http://www.nuestra-america.it

(AUDIO) Alerta que camina la espada de Bolívar por America latina!

Incontro Pubblico con gli osservatori internazionali di ritorno dal Venezuela

Qui l’audio dell’iniziativa (cortesia Militant blog)

di Rosa Bartiromo

Il 22 ottobre 2012 si è tenuto a Roma un incontro pubblico con Luciano Vasapollo e Rita Martufi che, invitati dal PSUV, hanno affiancato il processo elettorale venezuelano terminato il 7 ottobre scorso con la vittoria del Presidente Hugo Chávez Frías.

L’incontro è stato aperto da Rita Martufi che ha voluto condividere con i compagni italiani la grande emozione provata in Venezuela durante la notte dei festeggiamenti a Caracas per la vittoria di Chávez. Una folla immensa e allegra accorsa in piazza ad ascoltare il discorso del Presidente ha avuto espresso il grande entusiasmo per un processo in atto di enorme portata e di forti ricadute sulla vita di milioni di venezuelani e venezuelane, questo in un clima reso molto teso dal terrorismo mediatico della coalizione neoliberalista che preconizzava la sconfitta del presidente.

Il secondo intervento, ad opera del collettivo Militant, ha toccato il tema della disinformazione e demonizzazione del processo bolivariano e del Presidente Chávez ad opera dei mass media europei, non solo di destra, ma anche di quella sinistra eurocentrica ormai del tutto compromessa con le politiche neoliberiste. Un esempio su tutti, il corposo dossier pubblicato pochi giorni prima delle elezioni del 7 ottobre dalla rivista Internazionale.

Il prof. Vasapollo ha sottolineato come tale atteggiamento dei media sia un atto di ingiustizia, più che contro la persona di Chávez, contro il popolo venezuelano che grazie alle politiche attuate dal Governo è diventato sempre più protagonista della vita del Paese, partecipando attivamente e con continuità alle tante riunioni e assemblee organizzate nel quotidiano in ogni settore della vita, dalle fabbriche ai campi, dalle assemblee di quartiere fino ad arrivare alle tante associazioni di promozione sociale e politica che il Governo sostiene con finanziamenti e strutture.

Per il popolo venezuelano, attualmente, il voto è solo l’atto finale di un processo che si costruisce giorno per giorno, basti pensare che il PSUV ha 7 milioni di iscritti e il presidente Chávez è stato votato da 8 milioni di cittadini, questo a sottolineare quale maturità ha raggiunto il movimento attivo in Venezuela. Il tutto in un clima di tensione, dove la possibilità di un colpo di stato è una realtà incombente e non ci si può concedere la minima disattenzione.

Fino alla vigilia delle elezioni, il candidato dell’opposizione, Henrique Capriles, la cui campagna elettorale è stata massicciamente finanziata dagli USA, ha fatto intendere che avrebbe portato avanti una dura battaglia di controllo del voto se non fosse risultato vincente.

È bene ricordare che Capriles, osannato come l’uomo democratico dalla destra ma anche da una parte della moribonda sinistra europea, ha partecipato attivamente al colpo di Stato durante il quale è stato sequestrato il Presidente in carica Chávez, nel 2002, assaltando l’ambasciata cubana in Venezuela.

In tale incontro è stato ricordato l’utilizzo del SUCRE, moneta virtuale che circola tra i Paesi dell’ALBA in nome della solidarietà internazionale tra i Paesi che permette di liberarsi dal giogo del Fondo Monetario Internazionale; la Rete in difesa dell’umanità che riflette su temi quali l’acqua, il sapere, le culture popolari e l’abitare non come diritti dell’uomo ma dell’umanità e che si concretizza politicamente nelle nuove Costituzioni di Cuba, del Venezuela, della Bolivia, dell’Ecuador; il grande appoggio di Cuba al processo bolivariano in termini di esperienza, formazione e di professionisti.

Che si possa fare di più e meglio è una consapevolezza che non manca ai Paesi dell’ALBA, ma negare che il processo rivoluzionario e partecipativo in atto in Americalatina sia l’unico esempio concreto di un’alternativa praticabile al morente capitalismo, è possibile solo da parte di chi, mentre appoggia governi non eletti da nessuno, imposti dall’Unione Europea e dal Fondo Monetario Internazionale e dalla BCE, che massacra le classi popolari in nome degli interessi della finanza e dei grandi monopoli capitalistici, sa però ben criticare il lavoro e l’impegno di Paesi altri.

L’incontro si è concluso con l’intervento dell’ambasciatore della Repubblica Bolivariana del Venezuela in Italia, Julián Isaías Rodríguez Diaz, che ha voluto subito ricordare che il processo è nato in seguito ad una profonda crisi politica e un’assenza di fiducia per i partiti tradizionali ma che ancora, attualmente, il governo deve relazionarsi con la metà almeno delle vecchie istituzioni del passato. “Si dorme con un occhio aperto perché abbiamo il nemico in casa” dicono spesso i venezuelani, che sono ben consapevoli dei pericoli di tale situazione.

Il Socialismo del XXI secolo attinge dalle storiche lotte dei movimenti sociali europei, dai testi di José Martí, di Lenin, di José Carlos Mariátegui, di Marx, di Gramsci, dalla politica di Allende, dall’esperienza di Cuba, dal materialismo storico, dal processo dialettico e dal cristianesimo, soprattutto da quel Cristo che scaccia i mercanti dal tempio. È un socialismo che anche con accenti diversi, tra gli stessi Paesi dell’ALBA, seguendo linee comuni, che vive del protagonismo popolare recuperando il meglio delle tradizioni culturali e sociali  proprie di ogni paese.

Il proceso protagonico in atto in Venezuela ha trasformato il popolo venezuelano da massa amorfa a popolo cosciente, che ragiona, che si esprime, che non si lascia ingannare dalle menzogna dei media ed è attivamente partecipe, anche in modo critico, delle scelte del governo.

Il Venezuela è un grande esempio per un’alternativa concreta al capitalismo e all’imperialismo, è l’esempio di una società diversa che unisce culture ancestrali a socialismo scientifico.

 

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